BATAS PARA REALIZAR PRUEBAS DE COVID PRODUCIDAS EN CASA GARAVITO (BOGOTÁ)

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Recientemente la Editorial San Pablo de Madrid ha publicado una novela de Martí Colom, miembro de nuestra comunidad. Se titula “La tristeza del zelota”, y se trata de una ficción ambientada en el siglo I. La trama gira alrededor de la carta de Pablo de Tarso a Filemón: como es bien sabido, en esta carta, la más breve de las epístolas paulinas, el apóstol de los gentiles intercede ante Filemón por Onésimo, un esclavo huido a quien Pablo ha conocido en la cárcel. De lo que no tenemos ninguna constancia histórica es de lo que sucedió con la epístola una vez Pablo la dictó y algún escriba la consignó en el papiro. ¿Llegó a manos de Filemón? Si fue así, ¿obedeció éste la recomendación de Pablo, y perdonó a Onésimo? ¿O tal vez ignoró la carta y castigó a Onésimo, como mandaba la ley? ¿Qué papel jugaron en la historia los otros destinatarios de la carta, Apia y Arquipo?
Partiendo de estos interrogantes, Martí Colom construye un relato ágil y absorbente en el que plantea cómo, desde el mismo inicio de la iglesia, el evangelio ha sido para algunas personas liberador y fuente de vida, mientras que para otras se convertía en un pretexto para la intransigencia y el fanatismo. Así lo expresa en un momento de la novela Pablo de Tarso: «—Hay personas capaces de convertir las ideas más hermosas en una roca pesada, las verdades más aladas en un fardo insoportable. En sus manos, como si fueran alfareros torpes y ciegos, el barro más suave y puro, destinado a dar la más bella de las jarras, se deforma y acaba produciendo una piltrafa inservible».
https://libreria.sanpablo.es/libro/la-tristeza-del-zelota_206834


Recientemente hemos empezado, en Etiopía, un nuevo proyecto: consiste en la compra y distribución de cuarenta burras y carros para mujeres integrantes de los grupos de ahorros en la zona rural de Meki. El proyecto quiere facilitar y disminuir el exceso de trabajo de las mujeres, y al mismo tiempo ser una actividad generadora de ingresos.
Ahora son las burras quienes cargan, en sus carros, los productos del mercado, la leña y el agua, hacen más llevaderos los desplazamientos en la zona rural, y también generan ingresos a las mujeres al llevar bultos y personas los días de mercado en la ciudad de Meki (lo que sería una especie de minibús). Cuando las burras críen, la nueva cría se asignará a otra de las mujeres, para dar así continuidad al proyecto. Ya está seleccionado el nuevo grupo de cuarenta mujeres que en 2021 recibirán otras burras y carros. Nos alegramos mucho por todas ellas.

EL AMOR DE DIOS NO SABE DE FRONTERAS: DE RACINE (WISCONSIN) A COCHABAMBA (BOLIVIA) Leer más »

INICIO DE CURSO DIFERENTE EN EL CENTRO SAN JOSÉ (MÉXICO) Leer más »

Compartimos esta reflexión de Pablo Cirujeda sobre el evangelio del pasado domingo (Mateo 20, 1-16).
Esta sorprendente parábola de Jesús presenta una escena a todas luces inesperada, por no decir absurda: el propietario de una viña decide pagar con el mismo jornal a aquellos trabajadores que apenas se incorporaron al trabajo en la última hora, como a los que trabajaron media jornada, y a los que se emplearon a fondo de sol a sol. La indignación es previsible y lógica, pues el actuar del propietario de la viña es manifiestamente injusto.
Esta parábola, como pocas, manifiesta la naturaleza amorosa y misericordiosa de Dios, que solamente nos ha sido revelada en toda su radicalidad por el mismo Jesús, por sus enseñanzas, y por su obrar. ¡Dios no es justo! Sino misericordioso…es decir, ante su presencia, no hay méritos ni logros que valgan, y nadie puede exigir ni arrogarse derechos adquiridos frente al Dios que es Amor.
Lo único que valora Dios de sus hijos e hijas es que, tarde o temprano, con prontitud o a deshora, hayan querido sumarse a la obra de su Reinado, y se hayan incorporado al trabajo de la viña, es decir, al cuidado de su creación, en especial de los seres humanos, que son sus criaturas preferidas.
Como menciona Isaías en la primera lectura, los pensamientos de Dios no son los nuestros. Con frecuencia, nuestra tendencia es acomodar a Dios a nuestra medida, en vez de configurar nuestra vida a la medida de Dios. Pero Jesús presenta el pensamiento de Dios nítidamente: los últimos serán los primeros.
¿Está mi vida dedicada al cuidado de la obra divina? ¿Siento que ya es tarde, o que yo no merezco formar parte de este proyecto? ¿He pensado que podría no ser bien recibido entre aquellos que reconoce como hijos suyos?
Para Dios, nunca es tarde, y nada es poco. Dios nos espera, hasta el último suspiro. A cada uno de nosotros.

RELEVO EN LA PARROQUIA LA SAGRADA FAMILIA DE SABANA YEGUA (REPÚBLICA DOMINICANA) Leer más »

[1] Mario Levrero, La novela luminosa (Bogotá, Penguin Random House, 2016), p. 74